En ciertas provincias como Toledo no había llovido lo suficiente como para alegrarse de ello, pero ya por fin tenemos el codiciado liquido en los campos. Hace unos días, paseando por sus tierras, descubrí un pantano prácticamente se seco por el duro verano y gracias a las últimas lluvias empieza a recuperar su aspecto natural. Todavía tiene que llover mucho, pero una fina capa de agua cubre los terrones de tierra seca, cuarteada por el implacable sol del verano, formando una imagen inusual donde se mezclan dos conceptos antagónicos, agua y sequía se funden en un abrazo. No tardarán en desaparecer esas formas curiosas y el fondo del pantano recuperará su suave y fina capa de lodo.

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